Ensaladas

La mayoría de los marroquíes agasajan a sus invitados con un surtido de kémia frescas y coloridas, presentas en platos pequeños. El anfitrión coloca los platos de kémia alrededor de la mesa y deposita el plato caliente en el centro. Mientras degustan este último, los comensales pican de aquí y de allá, con una cuchara pequeña, de las diferentes ensaladas, según les plazca. Para acompañarlas, todos disponen del indispensable pan marroquí, redondo y planto, en abundancia.

Este conjunto de ensaladas ilustran a la perfección la riqueza de los huertos marroquíes. Y sin embargo, hubo que esperar al siglo XVI para que los conquistados trajeran de América los tomates, los pimientos y los calabacines. La berenjena, por su parte, se cultivó en la India y en Persia mucho antes que en Marruecos, adonde no llegó hasta el siglo XV.